Redución de personal para la supervivencia de la empresa

Redución de personal para la supervivencia de la empresa

Es muy común en estos días hablar de los empleados y el desempleo... por eso creo que también es buen momento para considerar los problemas y el punto de vista de las empresas, pues si no hay empresas tampoco hay empleo.

Las organizaciones necesitan sobrevivir a la marcada reducción de sus márgenes de utilidad para poder continuar funcionando y reducir al mínimo los efectos de una posible deflación. Por lo tanto, han de recurrir a nuevas estrategias de supervivencia, así que muy probablemente opten por crear alianzas y fusionarse con otras empresas. Pero si esto no resulta o no es suficiente, tendrán que tomar otras medidas para evitar el cierre total o la quiebra.

A veces no queda otra salida que eliminar algunos cargos, cuyas funciones puedan ser distribuibles, pero si la situación continúa empeorando y la falta de liquidez se agudiza, finalmente la alternativa final será la de implantar una reducción de personal en toda regla.

Es cierto que algunas empresas ya reducen alegremente y de forma irresponsable sin siquiera tratar de amortiguar el impacto que esta medida pueda tener en sus empleados, pero otras si que hacen lo posible por evitar despedir a los trabajadores hasta que se hace absolutamente necesario.


Siempre que una empresa sufre algún tipo de reestructuración, ya sea motivada a una reducción o a una reorganización de los puestos de trabajo. Se crea un inevitable trauma que muchas veces es percibido por los trabajadores como una situación fatalista y sin una solución aparente; pues representa un antes y un después, que seguramente conllevará el afrontar una nueva búsqueda de empleo en sus vidas.

Pero las empresas también sufren, así como todos los que dependen directa o indirectamente de ellas. Lo podemos comprobar analizando informalmente el impacto que han tenido los despidos ocurridos durantes estos últimos meses, en donde los nombres de algunas de estas organizaciones (de renombre mundial) han perdido credibilidad y fama. Lo mismo pasa con las pymes, aunque en su caso, las consecuencias pueden ser aún más traumáticas.

Eso me lleva a pensar en todos los trabajadores que continuarán trabajando en estas empresas reducidas y reestructuradas, pues padecerán el llamado síndrome del superviviente; que se caracteriza por: (1) angustia por trabajo adicional; (2) sentimiento de culpa por el despido de otros trabajadores; (3) disminución de la moral y desmotivación; (4) desconfianza ante al dirección de empresa; (5) escepticismo ante el futuro y (6) reducción de la productividad.

Todos estos factores jugarán en contra de las empresas, al menos hasta que las condiciones vuelvan a ser "normales"; de modo que lo mejor que pueden hacer estas organizaciones malogradas por la crisis, para seguir operando con cierta normalidad luego de una reestructuración; es evitar afectar lo menos posible el nuevo clima laboral, que muy probablemente se encuentre ya cargado de tensiones, incertidumbres y miedos.

Así que tendrán que dedicar grandes esfuerzos en promover la motivación interna, tratando de crear una atmósfera positiva que pueda luego levantar la imagen de la empresa.

La prueba más dura será la de demostrar al menos un mínimo de confianza hacia sus clientes y proveedores... y eso sólo lo podrán materializar sus trabajadores desde muy adentro de la empresa, con la disposición, lealtad y ganas que demuestren, al acometer sus funciones dentro de la organización.

Pero... ¿será posible con tanta desconfianza mutua?
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0 pensamientos sobre “Redución de personal para la supervivencia de la empresa

  1. E. Pampliega

    Hola SM,

    Efectivamente lo primero que hace la empresa en situación de desaceleración, crisis, recesión, pánico o como se quiera llamar, es la reducción de personal debido al retroceso en la producción para ajustarse a la demanda. Lo grave del asunto es que al “retroceder la economía” se busca otro punto de equilibro con menor producción y el consiguiente desempleo y, desgraciadamente, la vuelta al punto de equilibrio anterior no tiene porque suceder. No hay ninguna razón por la que económicamente no se deba mantener el nuevo punto de equilibrio, luego, la economía se mantiene, pero a un nivel inferior. La creencia de que debe haber un retorno automático a la situación anterior depende de la fe, de la esperanza y de las promesas políticas, no de la realidad económica.

    En una situación así, recomponer los estados de ánimo y la confianza será una tarea laboriosa y que necesitará tiempo.

    Un saludo.

  2. José Luis del Campo Villares

    Buenos días.

    Lógicamente “los supervivientes” sienten síntomas como los que dexcribes, pero seguro que prefieren su puesto al de los desempleados.

    Dede el punto de vista de la supervivencia empresarial, el reducir plantilla es algo comprensible, pero muchas veces no es la solución, sino solamente un mal menor.

    Es una medida coyuntural en una estrategia a m/p o l/p de la empresa. Si esta no contaba en su estrategia a l/p con realizar despidos, estos suponen una ruptura con lo planificado, con lo que se reestructura la estrategia de la empresa de nuevo, o estará de todas todas abaocada a la desparicion.

    Saludos

  3. Sandra

    Buenos días,

    Como bien dice E. Pampliega, en situaciones de crisis, la primera acción que las empresas ponen en marcha es la reducción de personal. Y seguramente es una acción que deben hacer, pero no es la única; no sólo se reducen costes con la reducción de personal.
    Por otra parte, (y esto es lo que más me preocupa), las empresas tienden a “deshacerse” de aquellos empleados susceptibles de ser prejubilados, o con edades superiores a 40 años. Me preocupa, poqué con ello también se “deshacen” del conocimiento y de la experiencia.
    Porqué, ¿cómo se demuestra la confianza ante clientes y proveedores sino con el conocimiento y la experiencia?

    ¿Despedir? Quizás sí, pero razonando a quien se despide.
    Dudo mucho que actualmente las empresas lo razonen, poque la prisa, el miedo, el pánico y las soluciones de hoy para mañana son las que están presentes.
    Una vez realizados estos despidos, ¿que será del conocimiento y experiencia inscritos en la INEM?

    Saludos

  4. alfredus

    En España se sigue valorando mucho las fidelidades por encima de las capacidades reales y la aportación en valor al negocio de las personas, con lo cual a la hora de ajustar plantilla muchas veces descapitalizamos la compañia en favor de gente fiel aunque cuestionable su aportación si se hicieran planes serios de ajuste.

    Los valores que estan ahora mismo buscandose en los directivos son: capacidad de comunicar y capacidad de ilusionar porque los que se quedan deben de estar centrados, motivados, comprometidos e ilusionados en que se puede lograr salir del bache, es decir, todo lo contrario de lo que siente el que cae en el síndrome del superviviente.

  5. Senior ManagerSenior Manager Autor del artículo

    Hola Enrique:
    Excelente análisis digno de ser escuchado en el Congreso de diputados. Más de uno en este país debería aprender cómo funciona la economía de verdad, más allá de la política.

    Hola José Luis:
    Aquí siempre habrá posiciones encontradas debido a los intereses económicos, pero auqnue esto suponga una ruptura con lo planificado, siempre habrá medidas similares a tomarse en consideración. No puede la empresa ignorar la situación.

    Hola Sandra:
    Siento una preocupación similar a la tuya, pues no veo que las empresas sepan cómo actuar a la hora de la reducción. me gustó tu frase “¿Despedir? Quizás sí, pero razonando a quien se despide.”

    Hoal Alfredus:
    Eso que comentas sucede en casi todos los países occidentales y es por eso que los errores se multiplican por doquier. Las empresas cada vez funcionan de forma más similar y eso acarrea la repetición de tantos fallos. Es necesario un cambio de cultura, o al menos es lo que yo pienso.