Mi oficina, mi espacio, mi “castillo” personalizado


Las multinacionales han dado tradicionalmente poco o ningún margen para personalizar la oficina. Mucho menos en nuestros días, en donde la política de “puertas abiertas” ha resultado en oficinas más amplias (casi sin divisiones) y menos despachos cerrados, que ahora tienen tabiques de vidrio para hacer más diáfano el ambiente. Lo que en resumen favorece la interrelación laboral pero deja poco espacio para la intimidad personal.

Mi opinión particular es que debe permitirse a los empleados colocar alguna que otra foto familiar y algún que otro juguete, o incluso un objeto neutro como una planta, dejando que cada quién exponga lo que mejor lo identifica, como una manera visible de compartir sus gustos y crear lazos con los demás. Que cada quien pueda darle un aspecto personalizado a su “espacio” haciendo que el trabajador se sienta más cómodo y a gusto en su puesto de trabajo….Pienso que el simple hecho de evitar la uniformidad en las oficinas, enriquece y favorece las relaciones interpersonales y abre la puerta a la colaboración, bases fundamentales que nos servirán para luego abrirnos a las teorías de la inteligencia emocional.

¿No sería mejor si los empleados se sintieran como en casa?..¿Acaso no pasan más horas despiertos aquí en la oficina que en sus viviendas?

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El problema es que no todos piensan como yo…así que me dediqué a buscar material que pudiera apoyar mi teoría.

Encontré un estudio reciente del Dr. Christian Wheeler de la Universidad de Stanford, en donde se llegó a la conclusión de que los objetos que nos rodean ejercen una gran influencia en nuestro comportamiento y en la forma en que hacemos las cosas. También determinan nuestro estado de ánimo y en el caso concreto de las empresas, influencian la creatividad. Así pues, nuestro comportamiento se verá siempre condicionado y afectado de forma inconsciente por nuestro entorno.

En muchas situaciones ambiguas, en las que no tenemos claro lo que se espera de nosotros, la actitud que tomamos depende de lo que vemos. Por lo que según este estudio, al mirar un maletín de tipo ejecutivo o una pluma tomaremos una actitud más profesional y competitiva que si vemos un lápiz y una mochila, en donde tenderemos a tomar una actitud más informal.

De ahora en adelante tomaré en cuenta los resultados de este estudio, haciendo mis propias pruebas, a ver sin con una simple re-decoración (de bajo presupuesto) en mi lugar de trabajo, puedo obtener más productividad y ser más eficiente.

Los insto a realizar sus propias pruebas y luego nos cuentan sobre los resultados.
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